Septiembre llega con nuevos aumentos: transporte, prepagas y colegios vuelven a presionar los bolsillos

Septiembre llega con nuevos aumentos: transporte, prepagas y colegios vuelven a presionar los bolsillos

Mientras el Gobierno de Javier Milei exhibe una inflación de 2,1% como señal de estabilidad, varios de los gastos más sensibles para las familias aumentarán por encima de ese porcentaje. Subte, colectivos, peajes y colegios encabezarán una nueva ronda de ajustes que vuelve a poner en discusión cuánto de la desaceleración inflacionaria llega realmente a la economía cotidiana.

Septiembre comenzará con una nueva batería de aumentos que impactará directamente sobre los gastos mensuales de millones de hogares. Transporte público, medicina prepaga, colegios privados y peajes actualizarán sus tarifas durante el próximo mes, con incrementos que en varios casos superarán el 2,1% de inflación registrado en julio. La situación vuelve a exponer una paradoja del programa económico de Javier Milei: el Gobierno presenta la desaceleración del Índice de Precios al Consumidor como una de sus principales conquistas, pero las tarifas y servicios esenciales continúan acumulando aumentos que presionan sobre salarios cuyo poder adquisitivo todavía permanece deteriorado.

Uno de los principales incrementos llegará nuevamente desde la medicina privada. Las empresas de medicina prepaga informaron subas de entre 1,9% y 3,11% para septiembre. Swiss Medical aplicará el mayor ajuste, con un incremento del 3,11%; Omint aumentará sus planes un 2,9%; OSDE aplicará variaciones de entre 1,9% y 2,3%; Galeno subirá entre 2,3% y 2,8%; el Hospital Alemán ajustará un 2,36% y el Hospital Italiano, un 2,1%. La medicina privada vuelve así a convertirse en uno de los gastos que más presión genera sobre los sectores medios, especialmente después de una etapa marcada por la desregulación y la sucesión de aumentos que obligó a muchas familias a cambiar de plan, reducir prestaciones o abandonar directamente la cobertura.

El transporte también tendrá nuevos ajustes. En la Ciudad de Buenos Aires, el boleto de subte aumentará un 4% y alcanzará los $1.753, prácticamente el doble de la inflación de julio. Los colectivos que circulan dentro de la Ciudad subirán un 4,1%: el boleto costará $887,99 para viajes de hasta 3 kilómetros, $986,70 entre 3 y 6 kilómetros, $1.062,70 entre 6 y 12 kilómetros y $1.138,77 para recorridos superiores. En la provincia de Buenos Aires, el aumento será del 4,3% y las tarifas irán desde $1.158,97 para el tramo más corto hasta $2.043,84 para viajes de más de 27 kilómetros.

Los trenes del Área Metropolitana también actualizarán sus valores. Las líneas Mitre, Sarmiento, San Martín, Urquiza, Roca, Belgrano Norte y Belgrano Sur tendrán desde septiembre un boleto mínimo de $480. A esto se sumará un incremento promedio del 4% en los peajes porteños. En las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno, los vehículos livianos pagarán $4.707,81 en horario normal y $6.671,74 en hora pico; en las autopistas Illia, Sarmiento y Salguero, las tarifas serán de $1.961,39 y $2.773,69 respectivamente. El peaje Alberti llegará a $1.490,92 en horario normal y a $1.882,96 en los momentos de mayor circulación, mientras que el Paseo del Bajo tendrá una tarifa de $10.416,61 para vehículos livianos.

Los colegios privados tampoco quedarán al margen. En la Ciudad de Buenos Aires se autorizaron aumentos del 4,2% y en la provincia de Buenos Aires, del 2,5%. Para una familia con uno o más hijos escolarizados, el impacto se suma a una estructura de gastos que ya incluye alimentos, alquileres, salud, servicios y transporte. La lista de aumentos, además, todavía no está cerrada: en las próximas horas deberán conocerse también las actualizaciones correspondientes a electricidad, gas y agua en el Área Metropolitana.

El Gobierno construyó buena parte de su legitimidad económica alrededor de la desaceleración inflacionaria, pero existe una diferencia elemental entre reducir la velocidad a la que suben los precios y mejorar efectivamente las condiciones de vida. Que la inflación sea menor no significa que los precios bajen, sino que continúan aumentando desde niveles ya muy altos. Para muchas familias, por eso, el alivio todavía no aparece. Un índice general de 2,1% convive con aumentos del 4% en transporte, del 4,2% en educación y superiores al 3% en algunos planes de medicina privada.

La discusión vuelve a mostrar también el contraste entre el programa de Milei y la concepción económica defendida históricamente por Cristina Fernández de Kirchner. Durante los gobiernos kirchneristas, la recuperación de salarios, jubilaciones y consumo interno ocupó un lugar central en la política económica. La premisa era que el ingreso de los trabajadores no debía ser entendido solamente como un costo, sino también como una fuente de demanda capaz de sostener comercio, industria y empleo. El mileísmo invirtió ese orden: primero busca el equilibrio fiscal, la reducción de subsidios y la estabilización macroeconómica, bajo la promesa de que la recuperación de los ingresos llegará después.

El problema es que las familias no pagan el subte, la prepaga o la cuota del colegio con expectativas futuras. Lo hacen con el salario del presente. Por eso, septiembre volverá a ofrecer una medida mucho más concreta de la economía que cualquier discurso oficial: cuánto cuesta efectivamente vivir y cuánto alcanzan los ingresos para cubrirlo. Milei puede mostrar la desaceleración inflacionaria como uno de los principales logros de su gestión, pero la estabilidad sólo se transforma en bienestar cuando deja de ser una cifra y empieza a sentirse en el bolsillo.

Avatar de Francisco Sciaky

Francisco Sciaky

Periodismo

Deja un comentario

Descubre más desde Entre lineas políticas

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo