Jaime Durán Barba: “Otro disruptor. Ya no hay tiempo para volver atrás”

Jaime Durán Barba: “Otro disruptor. Ya no hay tiempo para volver atrás”

Jaime Durán Barba analizó el fenómeno Milei, anticipó una transformación profunda de la política argentina y sostuvo que los partidos tradicionales enfrentan una crisis que puede ser terminal. En una extensa entrevista con Crónica de Futuro, el consultor ecuatoriano habló además del impacto de las redes sociales, la inteligencia artificial, el empleo y las elecciones presidenciales de 2027.

Jaime Durán Barba parte de una certeza: la política ya no se desarrolla en el mundo que conocieron las generaciones anteriores. El consultor ecuatoriano, durante años uno de los principales estrategas de Mauricio Macri, sostuvo que la irrupción del celular, las redes sociales y el consumo permanente de contenidos modificó no solamente la comunicación política, sino también la manera en la que las personas procesan la realidad.

“Cambió el mundo totalmente”, afirmó durante una entrevista con Crónica de Futuro, en la que presentó algunas de las ideas centrales de su libro ¿Qué diablos nos pasó?. Para Durán Barba, la transformación fundamental ocurrió en la mente de los ciudadanos: el libro, organizado alrededor de un principio, un desarrollo y un final, fue desplazado progresivamente por el scroll infinito, donde conviven sin jerarquías discursos presidenciales, animales, humor, noticias y entretenimiento.

Ese cambio, explicó, tiene una consecuencia directa sobre la política: la batalla principal ya no se libra solamente alrededor de las ideas, sino por la atención. Los dirigentes deben conseguir que alguien detenga durante algunos segundos el desplazamiento de una pantalla. En ese escenario, las imágenes, los gestos, el humor y el lenguaje corporal pueden tener más impacto que un discurso tradicional.

Durán Barba utilizó a Javier Milei como uno de los ejemplos de esa transformación. Según su interpretación, parte de la potencia política del Presidente está precisamente en su carácter disruptivo. Incluso sostuvo que detrás de algunos de sus comportamientos aparentemente espontáneos existe una utilización estratégica de esa personalidad.

“Se puede decir que la locura de Milei es planificada”, afirmó. Para explicar su punto recordó sus shows musicales y sostuvo que, cuando Milei abandona el formato solemne de los políticos tradicionales, recupera una identidad que conecta mejor con una parte de la sociedad. “Oír es aburridísimo. Hacer shows es divertido”, resumió.

Argentina y la búsqueda del próximo disruptor

La pregunta inevitable apareció entonces alrededor de 2027. ¿Qué buscarán los argentinos después de cuatro años de gobierno de Milei?

La respuesta de Durán Barba fue contundente: “Otro disruptor. Ya no hay tiempo para volver atrás”.

Según el consultor, esperar un retorno de la política tradicional supone interpretar con categorías antiguas una sociedad que ya cambió. “Si quienes piensan que los argentinos van a buscar un Alfonsín, creen que los argentinos van a votar las computadoras para tener máquinas de escribir. Eso ya se fue. La sociedad antigua ya se fue”, planteó.

Para Durán Barba, las próximas campañas deberán incorporar además a las generaciones jóvenes no solamente como electores o militantes, sino también en los lugares donde se toman decisiones y se presentan candidaturas. La distancia, señaló, no es exclusivamente etaria: es una diferencia en la manera de comprender el mundo.

Sin embargo, evitó pronosticar una victoria de Milei en las próximas presidenciales.

Consultado directamente sobre si el mandatario conseguirá la reelección en 2027, respondió: “Es completamente impredecible”. Su argumento es que las nuevas dinámicas electorales permiten la aparición acelerada de candidatos que semanas antes parecían marginales.

Una advertencia para el peronismo

El diagnóstico de Durán Barba fue todavía más severo cuando habló del futuro del peronismo.

El consultor sostuvo que buena parte de los grandes partidos latinoamericanos fueron perdiendo protagonismo o directamente desaparecieron y ubicó al movimiento fundado por Juan Domingo Perón dentro de esa tendencia.

Cuando le preguntaron si el peronismo podría desaparecer si no consigue adaptarse a los nuevos tiempos, respondió: “Tiene que desaparecer”.

Durán Barba comparó su situación con la caída o transformación de estructuras partidarias históricas de Perú, Venezuela y México, y argumentó que los partidos tradicionales dejaron de representar una sociedad que busca dirigentes alejados de las formas clásicas de la política. En su lectura, el propio peronismo contiene además sectores ideológicos demasiado diferentes entre sí y su futuro terminará siguiendo el camino de otras organizaciones históricas de la región.

También apuntó contra el lenguaje político que continúa estructurado alrededor de disputas que considera pertenecientes al pasado. Según contó, encuestas realizadas en distintos países de América Latina muestran una creciente preocupación social por el empleo, mientras una parte de la dirigencia continúa concentrada en discusiones que no necesariamente ocupan el mismo lugar entre los ciudadanos.

“Los políticos siguen hablando de si debe ir presa Cristina o debe ser liberada Cristina y esos son temas antiguos”, afirmó.

Para Durán Barba, ese divorcio ayuda a explicar el surgimiento de los outsiders. Milei, sostuvo, pudo imponerse precisamente porque apareció cuando la vieja confrontación entre peronismo y antiperonismo había perdido capacidad para representar a una porción del electorado. “La fuerza de Milei fue esa: ser distinto”, explicó.

El empleo, la preocupación que viene

Sin embargo, para el consultor existe una transformación todavía más profunda que la crisis de los partidos: el avance de la inteligencia artificial, la automatización y las nuevas tecnologías sobre el mercado laboral.

Durán Barba colocó al empleo como uno de los problemas centrales que deberá enfrentar la política durante los próximos años. Citó como ejemplo la automatización de puertos, vehículos autónomos y robots destinados a tareas que hasta hace pocos años dependían exclusivamente del trabajo humano.

Su pronóstico es pesimista respecto del impacto inicial de ese proceso. Sostuvo que los cambios tecnológicos producirán una fuerte destrucción y reconversión de puestos de trabajo y obligarán a modificar incluso la forma tradicional de pensar las carreras universitarias.

“Se viene una crisis de empleo descomunal”, advirtió.

La paradoja, para Durán Barba, es que mientras la sociedad comienza a percibir ese cambio, buena parte de la dirigencia continúa discutiendo con categorías políticas construidas décadas atrás.

Política en la era del scroll

Donald Trump apareció reiteradamente durante la conversación como otro ejemplo del dirigente capaz de desenvolverse en esta nueva lógica. Durán Barba definió al estadounidense como “el mejor ejemplo de la mente escroleada” y analizó algunos episodios de su campaña como piezas concebidas para convertirse en contenido antes que como actos políticos tradicionales.

En ese esquema, un candidato cocinando papas fritas en un McDonald’s, protagonizando memes o provocando deliberadamente puede conseguir más atención que quien presenta durante una hora un detallado programa de gobierno.

“El centro ahora en una campaña es hacer buenos chistes, tener sentido del humor”, sostuvo. También reivindicó experiencias electorales en las que las imágenes reemplazaron directamente a las explicaciones y aseguró que los políticos actuales “tienen que aprender a comunicarse sin palabras”.
Eso no significa, según Durán Barba, que cualquier provocación resulte válida. El consultor diferenció la innovación comunicacional de las campañas basadas en la mentira o la difamación y aseguró que él mismo mantiene límites para aceptar candidatos. Sobre Milei, consideró que expresiones como “riesgo kuka” están “en el límite” y observó que, desde que llegó a la Presidencia, desarrolló un lenguaje más duro que durante su etapa como candidato.

Un mundo que dejó atrás a la política tradicional

Toda la entrevista vuelve finalmente sobre una misma idea: la velocidad.

Durán Barba describe un mundo donde cambian las tecnologías, los trabajos, las relaciones personales, la educación y también los liderazgos políticos. Frente a eso, considera improbable que la respuesta surja simplemente de reconstruir las organizaciones y los discursos del siglo XX.

Su lectura puede resultar provocadora, particularmente cuando pronostica la desaparición del peronismo o considera agotada la posibilidad de regresar al modelo tradicional de dirigente. Pero allí se encuentra precisamente el núcleo de su argumento: la sociedad ya cambió y las estructuras políticas todavía no terminaron de advertirlo.

De cara a 2027, por eso, Durán Barba no arriesga quién ganará. Arriesga algo diferente: el próximo fenómeno político argentino probablemente tampoco se parezca demasiado a los que vinieron antes.


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Francisco Sciaky

Periodismo