Papelón en Madrid: Milei fue a insultar a Sánchez, el Rey no lo recibió y sus aliados se escondieron
En su séptima visita a España, el Presidente llamó “dictador” y “ladrón” a Pedro Sánchez, maltrató a una periodista y pidió echar a los socialistas “a patadas”. El resultado: condena oficial del Gobierno español, la Casa Real que le cerró la puerta, Abascal que se fue de viaje y un Sánchez que usó la visita como regalo de campaña.
Javier Milei volvió a viajar a España. Es la séptima vez desde que asumió, y otra vez sin una sola actividad oficial con el Gobierno de ese país. Esta vez llegó en plena campaña para las elecciones anticipadas del 29 de noviembre, con un objetivo declarado: respaldar a la derecha española y confrontar con Pedro Sánchez. Lo consiguió a medias. Confrontó, sí, y mucho. Pero el saldo de la gira fue un papelón diplomático que dejó a la Argentina en ridículo y, paradójicamente, le dio oxígeno al mismo Sánchez que fue a combatir.
Insultos en el desayuno
Tras una primera tarde libre para recorrer Madrid, el miércoles 21 de octubre el Presidente habló en un desayuno de Nueva Economía Fórum, en el Real Casino Gran Círculo. Allí se despachó contra el jefe del Gobierno español: lo llamó “impresentable dictador”, “corrupto” y “delincuente ladrón”, acusó a los socialistas de fomentar la crisis migratoria en Ceuta y llamó a los españoles a sacarlos del poder “a patadas”. También aclaró que no pensaba reunirse con Sánchez. Un presidente extranjero, en suelo ajeno, haciendo campaña contra el gobierno anfitrión: difícil encontrar un antecedente parecido.
La respuesta llegó en horas. El Ministerio de Asuntos Exteriores de España expresó su “más enérgica condena” por los insultos y calumnias de Milei contra el presidente del Gobierno, contra España y contra los españoles, y recordó que el país no acepta injerencias externas.
Contra la prensa, otra vez
Fiel a su costumbre, Milei también se la agarró con los periodistas. Cuando Julia Molina, cronista de la Cadena SER, le preguntó si su visita podía incomodar al Partido Popular y a Vox, el Presidente respondió con un agravio personal: dijo que esa era una visión de “gente corta intelectualmente y miserables políticos” y deslizó que quizás aplicaba a ella. Antes, a otros periodistas que intentaban hablarle a su llegada, les había respondido que no perdía el tiempo con “zurdos” incompetentes. La escena, repetida hasta el cansancio en Buenos Aires, ahora quedó registrada por la prensa europea.
El Rey le cerró la puerta
Uno de los golpes más duros de la gira vino de la Casa Real. Según informó la agencia EFE, el Gobierno argentino había pedido una audiencia con el rey Felipe VI. La respuesta del Palacio de la Zarzuela fue un no protocolar: en España, la práctica es que una reunión con el monarca vaya acompañada de un encuentro con el jefe del Gobierno. Es decir, con el mismo Sánchez al que Milei acababa de llamar ladrón. La foto con el Rey, que la Casa Rosada buscaba para darle volumen institucional al viaje, nunca llegó.
Los amigos que no aparecieron
Si el viaje era para apoyar a la derecha española, la derecha española no pareció muy agradecida. Santiago Abascal, líder de Vox y presentado siempre como amigo personal de Milei, armó justo para esos días una gira de campaña por La Coruña y se limitó a una videollamada. En el Partido Popular el malestar fue tan evidente que lo admitió su propio líder, Alberto Núñez Feijóo, a quien Milei ni siquiera mencionó entre sus amigos.
La única que le dio una foto fue Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. Pero hasta ese encuentro se hizo casi a escondidas: en oficinas de la empresa pública de aguas madrileña, lejos de la Puerta del Sol, donde había protestas, y sin conferencia de prensa posterior. Antes, profesores y estudiantes ya habían marchado contra la presencia del Presidente argentino en la Universidad Rey Juan Carlos.
El mejor jefe de campaña de Sánchez
Lo más irónico de la gira es quién terminó ganando. Sánchez, que encara una elección difícil, encontró en Milei al adversario perfecto. Mientras viajaba a Burgos, publicó en sus redes “Fanático”, la canción con la que Lali Espósito le respondió al Presidente, y la presentó como un “temazo argentino”. En Ferraz, la sede del PSOE, colgaron un cartel que les daba la bienvenida a Milei de parte de “los zurdos y las zurdas” y presumía de que España es el país que más crece en Europa. El propio Sánchez grabó un video reivindicándose como zurdo y advirtió que, si el PP y Vox llegan al gobierno, harán con España lo que Milei hace con la Argentina.
El golpe final lo dio en televisión. En La Revuelta, el programa de David Broncano, Sánchez dijo que Milei “vino aquí a dar lecciones” y le recordó una cifra incómoda: el Presidente argentino recortó cerca de un 40% el poder de compra del salario mínimo, mientras su gobierno lo subió un 66%. El dato sobre la Argentina coincide con los informes que miden la caída del salario mínimo desde noviembre de 2023.
Hasta Felipe González, ex presidente socialista y crítico feroz de Sánchez, lo resumió con ironía: si Milei sigue visitando España, el que va a ganar es Sánchez. Un ministro socialista fue todavía más directo y acusó al PP de traer a Milei para que hiciera exactamente lo que hizo.
Mientras tanto, en la Argentina
Mientras el Presidente se peleaba con medio Madrid, en la Argentina el riesgo país volvía a superar los 700 puntos y los bonos caían, en una semana marcada por las dudas sobre el rumbo económico. Pocos días antes, en Neuquén, Milei había negado que la gente no llegue a fin de mes. Del otro lado del océano, el mismo Presidente que no ve la crisis de su país eligió dar lecciones de economía a otro.
La diplomacia de un país no es un escenario para el show personal. Insultar al gobierno anfitrión, maltratar a la prensa, mendigar una foto con el Rey y terminar abrazado a la única aliada que se animó a recibirlo, a escondidas, no es “batalla cultural”: es un papelón. Y lo paga la Argentina.
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