Vaca Narvaja: “Si nosotros no tenemos un plan propio, no nos va a salvar ningún país”

Vaca Narvaja: “Si nosotros no tenemos un plan propio, no nos va a salvar ningún país”

El exembajador argentino en China Sabino Vaca Narvaja dialogó con Crónicas del Futuro y analizó la disputa entre Beijing y Washington, cuestionó el alineamiento internacional del gobierno de Javier Milei y planteó que la Argentina necesita recuperar una estrategia de desarrollo de largo plazo. También destacó las oportunidades que ofrece el vínculo con China en infraestructura, minería, tecnología, turismo y agregado de valor.

Sabino Vaca Narvaja, exembajador argentino en China durante el gobierno de Alberto Fernández, trazó un amplio análisis sobre el nuevo escenario geopolítico mundial, la competencia entre China y Estados Unidos y el lugar que, a su entender, debería ocupar la Argentina frente a esa disputa.

“Si nosotros no tenemos un plan propio, no nos va a salvar ningún país”, afirmó durante la entrevista. La frase sintetiza buena parte de su diagnóstico: frente a un mundo atravesado por la competencia entre grandes potencias, la Argentina debería construir una estrategia propia y evitar trasladar automáticamente al plano local rivalidades que responden a intereses ajenos.

Al referirse al vínculo entre Washington y Beijing, Vaca Narvaja rechazó la idea de interpretarlo únicamente como una confrontación. “Las economías norteamericanas y chinas, aún hoy con esta rivalidad estratégica, son absolutamente interdependientes”, sostuvo. Si bien reconoció una creciente competencia entre ambas potencias, remarcó que conservan un entramado comercial y económico de enorme magnitud.

Desde esa perspectiva, cuestionó el rumbo adoptado por el gobierno argentino. Para el exembajador, el país corre el riesgo de asumir disputas ajenas en lugar de utilizar ese escenario para negociar mejores condiciones con cada una de las potencias. “Uno no tiene que comerse curvas ajenas”, resumió. En su visión, la Argentina no debería verse obligada a elegir entre Washington y Beijing, sino relacionarse con ambos en función de sus propios intereses económicos, productivos y estratégicos.

Vaca Narvaja puso especial énfasis en el desarrollo chino de las últimas décadas. Señaló la planificación estatal, la inversión educativa, la formación de ingenieros, la infraestructura y el avance tecnológico como algunos de los pilares que permitieron la transformación del país asiático. También destacó el crecimiento de sus empresas tecnológicas y la decisión de Beijing de desarrollar capacidades propias en sectores considerados estratégicos.

Sin embargo, aclaró que esa experiencia no debería ser simplemente copiada por la Argentina. Su planteo es que el país necesita elaborar su propio modelo de desarrollo y recuperar una planificación de largo plazo. “La relación con China tiene que ser una política de Estado”, afirmó, y sostuvo que deberían existir acuerdos básicos entre distintas fuerzas políticas sobre infraestructura, educación, ciencia, tecnología y sectores productivos estratégicos.

Uno de los ejes centrales de la conversación fue qué podría obtener la Argentina de una relación más planificada con China. Vaca Narvaja mencionó la minería, la energía, los alimentos, la electromovilidad y la infraestructura entre los sectores con mayor potencial, pero advirtió que el desafío consiste en evitar que el país quede limitado a la exportación de materias primas.

Su propuesta apunta a utilizar las inversiones extranjeras para incorporar tecnología, producción local y valor agregado. En ese sentido, comparó la estrategia argentina con la que, según explicó, desarrolla Brasil en su relación con empresas chinas. En lugar de limitarse a importar productos terminados, sostuvo que la Argentina debería negociar inversiones que incluyan proveedores nacionales, transferencia tecnológica y fabricación local.

Para Vaca Narvaja, minerales como el litio y el cobre, combinados con las capacidades industriales existentes en el país, podrían integrarse a cadenas productivas vinculadas con la electromovilidad y otras tecnologías. La discusión, planteó, no debería agotarse en cuánto se exporta, sino en cuánto valor queda dentro de la economía argentina.

La infraestructura ocupó también un lugar importante en la entrevista. El exembajador consideró que corredores bioceánicos, ferrocarriles y conexiones con los puertos del Pacífico podrían reducir los costos logísticos y mejorar las condiciones de exportación hacia Asia. A su entender, las grandes obras deberían proyectarse con una mirada regional y no exclusivamente nacional, articulando a la Argentina con Chile, Brasil y otros países sudamericanos.

En ese punto volvió sobre una de sus principales críticas: la ausencia de una estrategia definida para insertarse en el escenario internacional. “Si no tenés una hoja de ruta de qué querés de China, qué querés de Estados Unidos y qué querés del sistema mundial, vas a generar una relación periférica con cada una de las potencias”, planteó.

El turismo fue otro de los ejemplos que utilizó para mostrar oportunidades que, según su mirada, la Argentina no aprovecha plenamente. Vaca Narvaja señaló que una política más ágil de visados, mejores conexiones aéreas y una estrategia específica de promoción podrían aumentar considerablemente la llegada de visitantes chinos y generar mayores ingresos de divisas.

El exembajador también repasó aspectos de su gestión diplomática en Beijing. Recordó que llegó a China en 2020, inicialmente vinculado al área de comercio e inversiones, y destacó la cooperación bilateral durante la pandemia. Según relató, durante aquellos años se gestionaron insumos sanitarios, vacunas y mecanismos financieros, además de distintos proyectos de inversión e infraestructura.

Esa experiencia, sostuvo, reforzó su idea de que determinadas relaciones internacionales deberían trascender los cambios de gobierno cuando están vinculadas con intereses estratégicos del país. Para Vaca Narvaja, modificar completamente la política exterior cada cuatro años dificulta la posibilidad de llevar adelante proyectos que requieren largos períodos de ejecución.

Durante la charla también se refirió a la estación de espacio profundo instalada en Neuquén con participación china. Rechazó caracterizarla como una “base militar” y sostuvo que se trata de un proyecto de cooperación espacial. Además, señaló que los acuerdos vinculados a la estación atravesaron instancias institucionales en la Argentina y ubicó las controversias alrededor del proyecto dentro de la creciente competencia tecnológica y espacial entre China y Estados Unidos.

Más allá del vínculo puntual con Beijing, Vaca Narvaja volvió sobre una cuestión más amplia: qué proyecto de país pretende construir la Argentina y de qué manera puede utilizar sus relaciones internacionales para alcanzarlo. Desde su perspectiva, ni una subordinación a Washington ni una dependencia respecto de China constituyen, por sí mismas, una estrategia de desarrollo.

Su argumento central pasa por recuperar capacidad de negociación y definir previamente cuáles son las prioridades nacionales. En un escenario internacional cada vez más competitivo, sostuvo, la autonomía argentina dependerá menos de elegir entre una potencia u otra que de saber qué quiere producir, qué inversiones necesita, qué condiciones está dispuesta a negociar y qué sectores considera estratégicos.

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Francisco Sciaky

Periodismo

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