El peronismo llevó al Senado la agenda que Milei evita: familias endeudadas, rutas, ciencia y soberanía
Mientras La Libertad Avanza intenta recomponer su relación con los aliados y volver a concentrar la discusión en sus reformas, la oposición aprovechó la sesión especial del Senado para poner sobre la mesa algunos de los conflictos más incómodos para el Gobierno: el crecimiento del endeudamiento familiar, el deterioro de las rutas, el ajuste científico y la presencia de un buque británico en Ushuaia. Patricia Bullrich respondió defendiendo la gestión y relativizando las críticas.
El Senado se convirtió este jueves en escenario de una discusión que excedió ampliamente el temario previsto. Mientras el oficialismo buscaba una sesión relativamente controlada para aprobar acuerdos internacionales y pliegos judiciales, los senadores peronistas utilizaron cuestiones de privilegio y mociones de preferencia para llevar al recinto una serie de problemas que golpean directamente sobre el relato económico y político de Javier Milei. Endeudamiento de las familias, fondos destinados a las rutas, soberanía sobre Malvinas y el deterioro del sistema científico aparecieron como distintas caras de una misma discusión: hasta dónde puede sostenerse la celebración de los indicadores macroeconómicos cuando crecen los problemas concretos de la vida cotidiana y se debilitan áreas estratégicas del Estado.
El senador pampeano Daniel Bensusan puso el foco en el destino del dinero recaudado mediante el impuesto a los combustibles líquidos y cuestionó al ministro de Economía, Luis Caputo, por la falta de ejecución de fondos específicos para infraestructura vial. Acusó al Gobierno de utilizar recursos que deberían destinarse al mantenimiento de rutas mientras avanza simultáneamente con un esquema de privatizaciones y nuevos peajes. “Siguen destinando esos fondos a la timba cuando vemos que el estado de nuestras rutas nacionales está cada vez peor”, sostuvo. Bensusan incluso reclamó una investigación judicial por posibles irregularidades y volvió a exigir que Caputo concurra al Congreso para explicar el manejo de esos recursos. La acusación golpea uno de los argumentos preferidos del oficialismo: el equilibrio fiscal. Para la oposición, buena parte de ese equilibrio no puede analizarse sin considerar gastos postergados, recursos no ejecutados y fondos pertenecientes a las provincias.
La cuestión de la soberanía también irrumpió en el debate. El chubutense Carlos Linares cuestionó la permanencia de un buque petrolero de bandera británica en el puerto de Ushuaia y recordó la vigencia de la Ley Gaucho Rivero, que limita la permanencia y el abastecimiento de embarcaciones británicas vinculadas con la ocupación de las Islas Malvinas. Linares sostuvo que el episodio resulta especialmente grave porque ocurrió en un puerto intervenido por el Gobierno nacional y advirtió que la disputa política con el gobernador fueguino Gustavo Melella no puede terminar debilitando la posición argentina en un territorio estratégico. La crítica vuelve a colocar a Milei ante una contradicción particularmente sensible: mientras reivindica permanentemente el nacionalismo económico de Estados Unidos y estrecha vínculos con gobiernos extranjeros, su administración queda bajo cuestionamiento cuando se trata de proteger intereses soberanos argentinos en el Atlántico Sur.
Eduardo “Wado” de Pedro, por su parte, concentró sus críticas en el sistema científico y tecnológico. Denunció un ajuste cercano al 50% y sostuvo que investigadores, universidades y organismos científicos atraviesan un proceso de desfinanciamiento que está provocando la salida de miles de profesionales del país. Según afirmó, alrededor de seis mil científicos ya emigraron, a un ritmo promedio de ocho por día. Más allá de la disputa sobre las cifras, el planteo remite a una discusión de fondo que atraviesa desde el comienzo a la administración libertaria: si la ciencia debe ser entendida únicamente según criterios inmediatos de rentabilidad o si constituye una inversión estratégica del Estado. Para el peronismo, el desmantelamiento de capacidades científicas no representa ahorro sino pérdida de soberanía, conocimiento y desarrollo futuro.
Pero el debate más directamente relacionado con la situación económica de los hogares fue el del endeudamiento familiar. Ana Marks y Marcelo Lewandowski impulsaron mociones para que el Senado comience a tratar un conjunto de proyectos destinados a ofrecer salidas a consumidores sobreendeudados. Una de las propuestas plantea crear procedimientos administrativos y judiciales capaces de congelar intereses considerados abusivos, suspender embargos y preservar una parte de salarios y jubilaciones para garantizar los gastos básicos. Otras iniciativas buscan modificar la Ley de Defensa del Consumidor e imponer mayores advertencias y límites sobre los créditos otorgados por fintech y plataformas digitales. El problema adquirió una dimensión política después de que Milei relativizara el crecimiento de las deudas y planteara que se trata de relaciones entre privados. Lewandowski respondió que el fenómeno no puede explicarse como una suma de decisiones individuales cuando gran parte de los créditos se destina a alimentos, servicios, alquileres y emergencias.
Según los datos citados por el senador santafesino, sobre una muestra de dos mil casos aproximadamente la mitad registraba algún nivel de endeudamiento: el 39% había utilizado crédito para comprar alimentos, el 18% para pagar servicios, el 7% para afrontar alquileres y el 4% para cubrir emergencias. “No es un problema de privados. Algo está pasando en la economía que se han multiplicado los deudores”, advirtió. La discusión toca uno de los puntos más delicados del programa económico de Milei: la distancia entre los indicadores que celebra la Casa Rosada y la experiencia cotidiana de hogares que recurren cada vez más a tarjetas, préstamos o aplicaciones financieras simplemente para atravesar el mes. Para el peronismo, la deuda familiar no constituye una anomalía individual, sino la consecuencia de salarios insuficientes y del deterioro de la capacidad de consumo.
Patricia Bullrich salió al cruce de las críticas y defendió al Gobierno. Acusó al peronismo de haber dejado rutas deterioradas durante sus administraciones, reivindicó el crecimiento de las exportaciones tecnológicas y rechazó la idea de que el aumento del endeudamiento invalide los resultados económicos oficiales. También sostuvo que las propuestas opositoras implicarían trasladar al conjunto de la población el costo de quienes no pueden pagar sus deudas. La exministra cuestionó además que se hable permanentemente de dificultades para llegar a fin de mes y afirmó que el Gobierno consiguió reducir pobreza e inflación. Su respuesta sintetizó el principal contraste de la sesión: para La Libertad Avanza, los avances macroeconómicos demuestran que el rumbo funciona; para el peronismo, esos indicadores pierden fuerza si las familias necesitan endeudarse para comer, las rutas se deterioran, la ciencia pierde investigadores y la soberanía queda subordinada a decisiones administrativas.
Esa diferencia también refleja dos concepciones políticas enfrentadas. Cristina Fernández de Kirchner construyó buena parte de su discurso económico alrededor de la necesidad de vincular crecimiento, salarios, consumo, inversión pública y soberanía nacional. El mileísmo sostiene una visión prácticamente inversa: primero debe alcanzarse el equilibrio de las cuentas públicas y reducirse la intervención estatal, incluso si durante ese proceso determinadas áreas sociales o productivas pierden recursos. La discusión en el Senado volvió a mostrar que el peronismo intenta reconstruirse justamente sobre ese contraste, presentando al Estado no como un obstáculo sino como una herramienta para proteger a los sectores que quedan desigualmente expuestos frente al mercado.
La sesión tenía originalmente un carácter mucho más administrativo. Los libertarios habían decidido congelar por el momento algunas iniciativas vinculadas con Federico Sturzenegger, incluida la llamada ley hojarasca, para reducir tensiones con sus aliados después de las disputas generadas por la ley sobre propiedad privada. El recinto abrió sus puertas principalmente para tratar cinco acuerdos internacionales y 67 pliegos judiciales, entre ellos las designaciones de Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola, magistrados que podrían intervenir en expedientes sensibles para el oficialismo, como las causas vinculadas con $LIBRA y ANDIS. Pero la oposición logró modificar el eje político de la jornada.
El resultado fue una sesión en la que Milei volvió a quedar enfrentado con una agenda difícil de responder exclusivamente mediante la batalla cultural. La deuda de una familia, una ruta deteriorada, un científico que abandona el país o un barco británico en Ushuaia no son discusiones abstractas de redes sociales: son problemas materiales y políticos. Allí intenta ubicarse nuevamente el peronismo, recuperando una tradición que Cristina Kirchner convirtió durante años en uno de sus principales argumentos: que gobernar no consiste solamente en ordenar balances, sino también en decidir quién paga el costo de ese ordenamiento y qué intereses nacionales está dispuesto el Estado a defender.
