Macron reintenta: Francia estrena otro gobierno técnico para contener la crisis

Macron reintenta: Francia estrena otro gobierno técnico para contener la crisis

Francia volvió a amanecer con un nuevo gobierno. El segundo gabinete del premier Sébastien Lecornu —presentado apenas una semana después del anterior, que duró catorce horas— reúne a tecnócratas, ministros reciclados y figuras sin ambiciones presidenciales. Emmanuel Macron intenta ganar tiempo antes de partir a Egipto para participar en la firma del acuerdo de paz de Gaza. No quería subir al avión sin un gobierno que al menos pareciera estable.

En el Elíseo, el presidente y su primer ministro armaron contrarreloj un gabinete de 34 nombres de perfil técnico. Jean-Noël Barrot seguirá como canciller; Roland Lescure asume Economía; Laurent Nuñez irá al Interior; Monique Barbut, especialista ambiental, encabezará Transición Ecológica; Jean-Pierre Farandou, Trabajo; y Catherine Vautrin, Fuerzas Armadas. Gérald Darmanin continuará en Justicia y Rachida Dati retendrá Cultura, mientras Manuel Valls se aparta definitivamente.

Son nombres grises en un país exhausto. La deuda pública ya roza los 3,35 billones de euros, el 114% del PBI, y la pobreza alcanzó un récord del 15,4% en 2023: casi diez millones de franceses viven por debajo del umbral de subsistencia. El proyecto de presupuesto para 2026 promete más ajustes y menos fe. Lecornu busca reducir el déficit del 5,4% al 5%, un esfuerzo mínimo para una economía que ya no respira sin oxígeno prestado de Bruselas.

La política, mientras tanto, se desangra. Los Republicanos se fracturan entre los que piden “responsabilidad” y los que prefieren dinamitar el barco. Los socialistas niegan haber pactado su ingreso al gobierno, aunque admiten que no impulsarán una moción de censura “por el bien del país”. Y tanto la ultraderecha de Marine Le Pen como la ultraizquierda de Jean-Luc Mélenchon prometen bloquear cualquier intento de gobernabilidad.

Macron, con su popularidad en 14%, atraviesa su propio invierno. Ya no gobierna: administra silencios. La Francia que alguna vez pretendió liderar Europa ahora no logra aprobar su propio presupuesto sin implosionar.

El premier Lecornu lo sabe. Por eso dijo que su gabinete “debe gobernar, no hacer política”. Pero gobernar sin política es como intentar flotar sin aire: una proeza momentánea antes de hundirse.

Francia ya no discute si hay crisis, sino qué tipo de crisis está dispuesta a tolerar. Y Macron, que fue el síntoma antes que la cura, parece enfrentar su último intento de control antes del desenlace. Si este gobierno fracasa, solo quedará una salida: su renuncia.

Y en la historia francesa, renunciar nunca fue el fin. Fue el comienzo de otra revolución.

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Francisco Sciaky

Periodismo

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