De las urnas al dólar: el revés electoral hundió bonos y disparó el riesgo país
El día después de las elecciones bonaerenses estuvo teñido de rojo en los mercados. El dólar minorista trepó hasta los $1.425 en el Banco Nación, con picos de $1.480 en entidades privadas al inicio de la rueda, antes de retroceder hacia los $1.440 en promedio. Fue un salto de $45 en una sola jornada. En paralelo, el riesgo país escaló por encima de los 1.100 puntos, el nivel más elevado en casi un año, mientras que las acciones argentinas que cotizan en Wall Street se desplomaron más de 24%, arrastrando al índice Merval en dólares con una caída del 16%.
La cotización mayorista de la divisa también mostró sobresaltos: alcanzó los $1.440 al comienzo de la jornada y cerró en torno a $1.409, sin intervención oficial. Según lo pactado con el Fondo Monetario Internacional, si el dólar perfora la barrera de los $1.470 —el techo de la banda cambiaria— el Banco Central puede salir a vender reservas, pero por ahora ese recurso no se activó. En la City financiera circula la versión de que el Tesoro, muy activo en las últimas semanas, decidió correrse de la cancha y dejar que la autoridad monetaria tome la posta.
El derrumbe bursátil y cambiario reflejó la sorpresa que causó la diferencia de trece puntos obtenida por Fuerza Patria sobre La Libertad Avanza en Buenos Aires. Los bonos soberanos en dólares llegaron a perder hasta 13%, aunque luego recortaron parte de la caída ante rumores de un eventual recambio en el gabinete. Los Bonares bajo legislación local cerraron con bajas de hasta 10%. Para el economista Gustavo Ber, el nuevo salto del riesgo país marca “un nivel extremadamente alto que complica la posibilidad de volver a los mercados a refinanciar vencimientos”.
La advertencia había llegado desde antes: JP Morgan estimaba que, si el peronismo superaba los cinco puntos de diferencia, el dólar podría tocar el límite de la banda cambiaria en $1.460. El resultado de este domingo duplicó esa previsión. Desde Wall Street, analistas consultados por Clarín hablaron de una gestión “hostil, arrogante e intolerante” y reclamaron al Gobierno un cambio de actitud, con gestos de apertura hacia la oposición moderada para recomponer confianza y sostener el rumbo económico.
Tras la derrota, Milei optó por un discurso más templado, pero su ministro de Economía, Luis Caputo, salió a despejar cualquier especulación en redes sociales: “Nada se modifica en lo económico. Ni en lo fiscal, ni en lo monetario, ni en lo cambiario”. La tensión en los mercados, sin embargo, muestra que el mensaje ya no alcanza. La combinación de caída de activos, suba del dólar y riesgo país por encima de los 1.100 puntos deja claro que, de cara a octubre, la política y la economía vuelven a estar entrelazadas.
