Formación docente en CABA: virtualidad, flexibilización y críticas gremiales al plan del PRO

Formación docente en CABA: virtualidad, flexibilización y críticas gremiales al plan del PRO

El Gobierno porteño presentó una nueva reforma para la formación docente bajo el nombre “Ser Docente”, una iniciativa que busca modificar el ingreso, la cursada, las prácticas, la evaluación y el desarrollo profesional de quienes se preparan para trabajar en las aulas. El proyecto llega después de la implementación de Buenos Aires Aprende, una reforma educativa que ya había generado cuestionamientos en distintos sectores del sistema escolar.

Uno de los puntos más discutidos es que los nuevos diseños curriculares habilitan hasta un 50% de cursada virtual en los profesorados. Desde el oficialismo porteño sostienen que la medida apunta a actualizar la formación, adecuarla a los cambios del sistema educativo y fortalecer el vínculo entre la carrera docente y la práctica concreta en las escuelas.

La ministra de Educación de la Ciudad, Mercedes Miguel, defendió la propuesta al afirmar que la formación docente debe adaptarse a un mundo en transformación. Según la funcionaria, el plan busca acompañar toda la trayectoria profesional: desde el ingreso a los profesorados hasta la formación continua, las residencias, la evaluación y el acceso a cargos de conducción.

Sin embargo, los gremios docentes cuestionan con dureza la iniciativa. Denuncian que la reforma fue elaborada de manera unilateral, sin participación real de los trabajadores ni de las instituciones de formación. También advierten que los cambios podrían derivar en una mayor precarización de la profesión, con más exigencias, menos estabilidad y una formación académica más debilitada.

Críticas al avance de la virtualidad

Para los sindicatos, la posibilidad de cursar hasta la mitad de la carrera de manera virtual representa un riesgo para la calidad de la formación. Sostienen que enseñar no es solo adquirir contenidos teóricos, sino también construir experiencia, vínculo pedagógico, presencia institucional y práctica territorial.

Desde esa mirada, una formación docente excesivamente virtualizada podría reducir la profundidad del proceso formativo. El aula, la observación, la residencia y el contacto cotidiano con estudiantes reales no pueden reemplazarse fácilmente por plataformas digitales.

También cuestionan la incorporación de prácticas tempranas si no viene acompañada de recursos, becas y condiciones adecuadas. Según los gremios, muchos estudiantes de profesorados ya enfrentan una dificultad concreta: deben elegir entre trabajar para sostenerse económicamente o dedicar tiempo completo a sus prácticas y residencias.

El debate por el ingreso

Otro punto sensible es el ingreso a las carreras docentes. La ministra Miguel señaló que la legislación vigente establece el ingreso irrestricto al nivel superior y que, aunque el Gobierno quisiera, no podría limitarlo. Esa frase encendió las alarmas en los sindicatos, que interpretaron allí una señal de avance hacia modelos más restrictivos.

Desde la UTE-CTERA respondieron que los sistemas de ingreso selectivo tienden a reproducir desigualdades y a dejar afuera a quienes ya enfrentan mayores obstáculos sociales y económicos. Para el gremio, los problemas de la formación docente no se resuelven cerrando puertas, sino garantizando mayor inversión, acompañamiento académico y mejores condiciones de cursada.

En ese sentido, reclaman más recursos para sostener las trayectorias estudiantiles, especialmente para quienes trabajan mientras estudian. También piden fortalecer los institutos de formación docente, mejorar las condiciones laborales y generar incentivos reales para quienes eligen la docencia.

Qué propone el Gobierno porteño

Según la versión oficial, “Ser Docente” se organiza en cinco ejes principales. El primero apunta al ingreso, con una evaluación diagnóstica para quienes comienzan la carrera. El segundo plantea la actualización de los diseños curriculares, con más peso para las prácticas y nuevas modalidades de cursada.

El tercer eje propone un nuevo sistema de residencias, orientado a vincular la formación con el acceso al primer cargo docente. El cuarto incorpora la evaluación del desempeño en los niveles obligatorios, presentada como una herramienta de desarrollo profesional. El quinto se centra en el ascenso dentro de la carrera, mediante instancias de formación en liderazgo pedagógico y gestión escolar.

Desde el Gobierno de la Ciudad aseguran que la reforma busca mejorar la formación inicial, acompañar a los docentes en sus primeros años de trabajo y promover una actualización permanente frente a los nuevos desafíos educativos.

Pero para los gremios, el problema es de fondo: una reforma docente no puede hacerse sin docentes. Mucho menos si introduce virtualidad, evaluaciones, cambios en las residencias y nuevas exigencias sin una discusión amplia con quienes todos los días sostienen el sistema educativo.

En definitiva, el debate no pasa solo por modernizar o no modernizar. La pregunta central es qué tipo de formación docente se quiere construir: una pensada desde la lógica de la eficiencia administrativa o una que fortalezca la enseñanza, las instituciones y el derecho a una educación pública de calidad.

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Francisco Sciaky

Periodismo

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