Caputo relativiza el impacto de la suba del dólar oficial y defiende el modelo económico
El 30 de mayo de 2025, el ministro de Economía, Luis Caputo, participó en un evento organizado por la Fundación Federalismo y Libertad en Tucumán, donde buscó transmitir calma sobre la marcha del plan económico del gobierno de Javier Milei en medio de un salto de $20 en el dólar oficial hasta $1.215, su nivel más alto en casi un mes. En ese contexto, Caputo enfatizó que “no puede haber ningún cimbronazo cambiario, como algunos dicen, porque el modelo está desarrollado para que no pase”. Estas declaraciones se difundieron en un momento de atención intensa al tipo de cambio, dado que el alza del dólar oficial suele interpretarse como un presagio de desequilibrios monetarios.
Caputo explicó que la inflación actual no está directamente vinculada con la variación del tipo de cambio, sino con “los efectos de una larga expansión monetaria” que precede a la administración vigente. Según el ministro, “el peso es lo que se deprecia, por eso ustedes ven subir el dólar y la inflación, porque el resto de los bienes se deprecia contra el peso. Esto ha llevado a la confusión de que la inflación la genera la suba del dólar, y no es así: es el exceso del peso”. De esta forma, buscó distanciar la política económica de Milei de las dinámicas devaluatorias clásicas, señalando que el trueque entre moneda local y extranjera obedece a un proceso de depreciación automática del peso antes que a un ataque especulativo coordinado.
En este escenario, Caputo situó sus argumentos en la construcción de logros fiscales recientes. El ministro recordó que, durante abril, el Sector Público Nacional registró un superávit primario de 845.949 millones de pesos (equivalentes a 719,96 millones de dólares), así como un superávit financiero de 572.341 millones de pesos, a pesar de la reducción de impuestos de alrededor de dos puntos porcentuales del PIB en 2024. Este resultado permitió que, por primera vez en 123 años, Argentina cerrara un cuatrimestre con superávit fiscal, según datos oficiales. Asimismo, Caputo adelantó que la Argentina se prepara para volver a tomar deuda en los mercados internacionales antes de fin de año, tras siete años de ausencia en los mercados externos.
A la par, el 29 de mayo, Caputo se reunió con representantes de las principales terminales automotrices y propuso que, para reactivar el consumo, los concesionarios empiecen a vender vehículos en dólares y en cuotas. Esta iniciativa tiene como objetivo movilizar los ahorros que los argentinos mantienen fuera del sistema financiero formal y, de ese modo, aliviar la escasez de reservas del Banco Central. Según detalló, “la cantidad de pesos es muy baja y, si bien hay todavía moneda suficiente para seguir creciendo, eventualmente, si no logramos que la economía se remonetice más, que empiece a haber más dinero circulando, va a llegar un momento en el que te vas a quedar sin nafta”. Con esto, el ministro buscó alertar sobre un posible “cuello de botella” monetario si no se impulsa el retorno de los depósitos en pesos al circuito productivo y de consumo local.
En línea con la búsqueda de mayor flujo de moneda extranjera en la actividad cotidiana, el 30 de mayo Caputo instó a los comerciantes a que comiencen a facturar en dólares, advirtiendo que “quedarse con dólares es un mal negocio”. Al retomar la polémica frase de Lorenzo Sigaut de 1981 (“el que apuesta al dólar pierde”), el actual ministro afirmó que, para alcanzar niveles de reservas más holgados, es necesario movilizar los dólares que permanecen “bajo el colchón” de numerosos argentinos. Además, aseguró que los bancos ya están ofreciendo tasas razonables en plazos fijos en moneda extranjera, por lo que “tener los dólares en el colchón” se traduce en una pérdida de oportunidades de renta por parte de los ciudadanos.
Estas medidas y declaraciones se producen en un contexto de reingreso de la Argentina al mercado de capitales, luego de que el 28 de mayo el gobierno emitiera un bono por US$ 1.000 millones, la primera colocación de deuda externa en siete años. La operación, dirigida a inversores extranjeros bajo legislación argentina y con vencimiento en 2030 a una tasa del 29,5 %, superó las expectativas iniciales y marcó el regreso de la plaza internacional a Buenos Aires. Este éxito de colocación puede verse como un voto de confianza en las reformas impulsadas por Milei y ejecutadas por Caputo, a pesar de las dudas que aún subsisten en torno al sostenimiento de la política cambiaria y la acumulación de reservas.
