El impacto social de las tarifas y el recorte de la Zona Fría

El impacto social de las tarifas y el recorte de la Zona Fría

Las heladas golpean con fuerza en la provincia de Buenos Aires, una de las regiones que podría perder el beneficio si avanza la iniciativa del Gobierno. Las boletas de gas ya llegan con aumentos superiores al 100%, mientras crecen las deudas familiares, los reclamos por subsidios y la preocupación por el precio de las garrafas.

Un dato alcanza para dimensionar el impacto del debate por la Zona Fría: esta semana, entre las diez ciudades más frías del país, cinco pertenecen a regiones que podrían quedar fuera del beneficio si prospera la propuesta impulsada por el Gobierno nacional.

El nuevo esquema quitaría el descuento a unos 3.300.000 hogares incorporados a la ampliación de la ley sancionada en 2021. Para esos usuarios, la factura de gas podría duplicarse. Desde el Ministerio de Economía sostienen que el fondo fiduciario implica una erogación de 300 millones de dólares anuales para el Estado nacional. Sin embargo, asociaciones de consumidores cuestionan ese argumento y aseguran que el fondo fue superavitario hasta 2025.

La discusión se da en medio de una ola de frío intensa y persistente. Una masa de aire de origen antártico avanzó esta semana sobre gran parte del país y provocó temperaturas bajo cero en distintas ciudades. Al mismo tiempo, miles de usuarios comenzaron a recibir boletas con aumentos considerables, en un invierno que recién empieza.

En Río Negro, la periodista Daniela Luján contó que la factura de gas pasó de 60.000 a 180.000 pesos. “Acá no es cuestión de abrigarse o ponerse un par de guantes más. Ya estamos con pulóver adentro de casa”, señaló, en referencia a la respuesta oficial que recomendó abrigarse más para reducir el consumo.

Los testimonios se repiten en distintos puntos del país. En Mar del Plata, una vecina contó que pagaba 15.000 pesos y ahora debe afrontar una factura de 60.000, mientras la ciudad registraba sensaciones térmicas bajo cero. En el AMBA también se reportaron aumentos fuertes: usuarios que pagaban alrededor de 14.000 pesos recibieron boletas cercanas a los 75.000.

La situación es aún más crítica para quienes no tienen acceso a la red de gas natural y dependen de garrafas. En barrios sin conexión, el costo del gas envasado se volvió una carga difícil de sostener para familias de ingresos bajos, jubilados y trabajadores informales.

El programa Hogar, creado en 2015 para subsidiar la compra de garrafas, llegó a tener 3.830.000 beneficiarios inscriptos en la Anses. Hasta diciembre de 2023, el subsidio era de 1.523 pesos por garrafa, cuando el precio de mercado rondaba entre 3.500 y 4.000 pesos. Pero los montos no acompañaron la suba de precios. Hoy una garrafa puede costar entre 22.000 y 26.000 pesos en el AMBA, y hasta 35.000 pesos en el interior.

Según Pedro Bussetti, titular de Defensa de Usuarios y Consumidores, en 2026 el Gobierno dispuso que los beneficiarios volvieran a reinscribirse. Hasta el mes pasado, apenas 110.000 usuarios habían completado el trámite. Eso dejó a millones de hogares sin subsidio efectivo en plena temporada de frío.

Ese consumo no es un lujo

Uno de los argumentos centrales de quienes defienden la continuidad de la Zona Fría es que el mayor consumo de gas en determinadas regiones no responde al confort, sino a una necesidad climática.

El exdiputado nacional Alejandro “Topo” Rodríguez, uno de los impulsores de la ampliación aprobada en 2021, sostuvo que eliminar el régimen sería “una brutalidad y una injusticia”. Recordó que ciudades como Tandil se encuentran entre las más frías del país según registros del Servicio Meteorológico Nacional.

En esas zonas, el consumo residencial de gas es sensiblemente mayor por la necesidad de calefacción. Mientras un hogar promedio de una región no incluida en Zona Fría consume cerca de 542 metros cúbicos anuales, en áreas frías el promedio puede rondar los 1.052 metros cúbicos. Esa diferencia, advierten los especialistas, está vinculada con la salud, en especial de niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias.

Rodríguez propuso que el régimen sea auditado para evitar abusos, como consumos excesivos o usos no residenciales, y que las zonas beneficiadas se determinen a partir de datos objetivos del Servicio Meteorológico Nacional. También planteó facilitar una renuncia voluntaria al beneficio para quienes consideren que no lo necesitan.

Azul, bajo cero y sin beneficio

Azul, en el centro de la provincia de Buenos Aires, registra alrededor de 25 heladas por año. Esta semana estuvo entre las ciudades más frías del país, con temperaturas de hasta 5 grados bajo cero y sensaciones térmicas cercanas a los 7 grados bajo cero. A pesar de eso, quedaría fuera del beneficio si avanza el nuevo esquema.

Desde que el proyecto fue aprobado en Diputados, el municipio impulsó una campaña para visibilizar el reclamo. Hasta este fin de semana se habían reunido unas 8.000 firmas, una cifra significativa para la ciudad.

El intendente Nelson Sombra cuestionó la iniciativa y sostuvo que la medida afectará directamente a la comunidad. “La solución no es abrigarse ni triplicar las tarifas. Es de una deshumanización importante”, afirmó.

También advirtió que no está claro cómo se contendrá a quienes pierdan el subsidio. Según explicó, obligar a los usuarios a realizar nuevamente trámites de inscripción puede dejar afuera a muchas familias que necesitan asistencia pero no logran completar el procedimiento.

La demanda de ayuda municipal ya crece. En Azul, la comuna entrega subsidios para garrafas a más de 400 personas en situación crítica y acumula expedientes por deudas de usuarios que ya suman millones de pesos.

Endeudarse para pagar servicios

A la Oficina Municipal de Información al Consumidor de Azul llegan cada vez más reclamos de vecinos que no pueden afrontar las tarifas. Según su titular, Juan Sempé, muchas personas mayores destinan una parte muy alta de sus ingresos al pago de luz y gas.

El problema no termina en la factura. Cada vez más usuarios se endeudan para pagar servicios básicos. Sacan créditos, recurren a financieras, usan billeteras virtuales o pagan mínimos que luego se vuelven imposibles de cancelar.

“Recibimos 15 casos por semana de nueva gente endeudada. Para una ciudad como Azul es muchísimo”, señaló Sempé. La mayoría, explicó, no se endeuda para consumir bienes no esenciales, sino para sostener gastos básicos de la vida cotidiana.

El corte del servicio agrava todavía más la situación. Una vez interrumpido el suministro, los costos de reconexión, intereses y deudas acumuladas pueden volver casi imposible el regreso al sistema.

En Tres Arroyos, donde esta semana nevó, el intendente Pablo Garate también cuestionó la iniciativa oficial. “Queda demostrado que somos Zona Fría en los hechos”, afirmó. Y agregó que muchas decisiones se toman “desde escritorios en la Capital Federal”, lejos de la realidad de las ciudades del interior.

El debate por la Zona Fría excede una discusión contable. Define si el acceso a la calefacción en regiones de bajas temperaturas será tratado como una necesidad básica o como un gasto prescindible. En medio de un invierno crudo, con boletas que se disparan y familias que se endeudan para pagar servicios, la respuesta de “abrigarse más” suena cada vez más lejos de la realidad.

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Francisco Sciaky

Periodismo

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