“Se ve como un profeta”: Macri cuestionó a Milei y pidió equilibrio político
El expresidente Mauricio Macri volvió a marcar distancia de Javier Milei y apuntó contra el estilo de liderazgo del mandatario. Durante una charla en la Universidad Austral, el jefe del PRO afirmó que el Presidente ejerce un liderazgo “absolutamente emocional” y lanzó una frase que expuso el malestar creciente dentro del oficialismo ampliado: “Él se ve como un profeta”.
La definición no cayó en el vacío. Llegó en medio de las tensiones internas que atraviesa el Gobierno, después del fuerte cruce que Milei mantuvo en una reunión de Gabinete con Patricia Bullrich, actual senadora de La Libertad Avanza y exreferente del PRO. La propia Bullrich había reconocido que el Presidente tiene una “emocionalidad importante”, una expresión que desde entonces quedó instalada como síntoma del clima político que se vive puertas adentro.
Macri habló con la prensa antes de participar del foro de presidentes organizado por el Círculo de Montevideo y la Universidad Austral, donde también estuvieron presentes el expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti y el exmandatario español Felipe González, este último de manera virtual.
El exjefe de Estado no se limitó a describir el temperamento presidencial. También señaló que Milei muestra “mucha intolerancia a la crítica”, una observación que golpea en uno de los puntos más sensibles del Gobierno: su dificultad para procesar cuestionamientos internos sin convertirlos en una guerra personal.
La frase de Macri se suma a una serie de movimientos que muestran el deterioro del vínculo entre el PRO y La Libertad Avanza. Desde que estalló el caso por presunto enriquecimiento ilícito que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, Bullrich comenzó a tomar distancia del núcleo duro libertario. Luego del episodio del 12 de mayo en la reunión de Gabinete, la senadora habría quedado marginada de la mesa ministerial.
En ese escenario, Macri aprovechó para diferenciarse de Milei y volver a ubicarse como una figura de equilibrio frente a un Gobierno cada vez más encerrado en su propia narrativa. También respondió a Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, quien había sugerido que una eventual candidatura del expresidente podría favorecer al kirchnerismo. “Preguntale a Cristina si favorecimos”, contestó Macri.
El expresidente también habló sobre Donald Trump y comparó el vínculo que tuvo su administración con el entonces mandatario estadounidense con la relación actual entre Trump y Milei. Recordó el papel que Trump jugó en 2018 durante la negociación con el Fondo Monetario Internacional, aunque sostuvo que luego no logró que el organismo comprendiera el programa argentino.
Sobre el presente, Macri marcó una diferencia: “A este Trump no le importó más nada. Él decidió hacer algo y lo hizo con mucho menos que con lo del FMI, pero con más simbolismo”. La referencia apuntó al respaldo político y financiero que recibió Milei desde Washington, presentado por el Gobierno como una señal internacional de confianza.
La intervención de Macri dejó expuesta una fractura que ya no es subterránea. El expresidente no cuestionó solamente una decisión puntual del Gobierno, sino la forma misma en que Milei ejerce el poder: con épica, confrontación permanente y escasa tolerancia a los límites. En otras palabras, el PRO empieza a decir en voz alta lo que hasta hace poco murmuraba en privado: el problema no es solo el rumbo económico o la gestión política, sino la personalidad presidencial convertida en método de gobierno.
