El 72% de los menores de 40 años no llega al día 20 de cada mes

El 72% de los menores de 40 años no llega al día 20 de cada mes

El ingreso no alcanza y el endeudamiento tampoco. Los jóvenes, centrales en el triunfo que llevó a Milei a la presidencia, están entre los más golpeados. El crédito para subsistir y el Gobierno mira otra peli.

Mientras en la Casa Rosada celebran indicadores macroeconómicos, en la calle el mes se termina mucho antes que el calendario. Según el último Monitor de Opinión Pública de la consultora Zentrix, correspondiente a septiembre, dos de cada tres argentinos se quedan sin plata a más tardar el día 20. Entre los menores de 40 años, la proporción escala al 72%, y cuatro de cada diez no llegan ni siquiera a la primera quincena.

La paradoja es brutal: la generación que creyó en la promesa libertaria y fue decisiva para llevar a Javier Milei a la presidencia en 2023 es hoy una de las que más paga el costo del ajuste. Apenas el 3% de los menores de 40 logra ahorrar algo a fin de mes, y el 60,9% tuvo que endeudarse en los últimos seis meses. No es casual que el 69,1% de ese grupo ya evalúe negativamente la situación del país.

Endeudarse para comer

El crédito dejó de ser una herramienta para progresar y se convirtió en un salvavidas para sobrevivir. El 56,2% de la población tomó deuda durante el último semestre, y no para comprarse un auto ni cambiar la heladera: la plata se usa para pagar alimentos, remedios y servicios. Solo el 34% llega a fin de mes con ingresos disponibles y menos del 10% puede ahorrar.

El propio informe advierte sobre la trampa: cuando los gastos de un mes se cubren con el sueldo del siguiente, la mora deja de ser un accidente y pasa a ser una condena estructural para miles de familias.

Los de abajo, al límite

Si el panorama general es preocupante, en los sectores populares es directamente dramático. En la clase baja, el 59,6% agota sus ingresos antes del día 15 y el 83,3% no pasa del 20. La capacidad de ahorro en ese segmento no llega ni al 1%. La “motosierra” que prometía caer sobre la casta terminó cortando, sobre todo, el bolsillo de los que menos tienen.

Un Gobierno que mira para otro lado

Frente a este cuadro, la respuesta oficial es la indiferencia. Con la morosidad en su nivel más alto en más de dos décadas, el Presidente descartó en agosto cualquier plan de ayuda para las familias endeudadas y redujo el problema a un asunto entre privados. Lejos de mostrar empatía, interpeló a los deudores con una pregunta que quedará en la memoria: “¿Les pusieron una pistola en la cabeza?”.

Mientras tanto, el discurso oficial insiste en que la economía crece, que la inflación baja y que la construcción arranca. Puede que las planillas de Excel cierren, pero en la mesa de los hogares las cuentas no dan.

La sociedad parece tenerlo más claro que sus gobernantes: el 67% de los consultados reclama algún tipo de intervención del Estado frente al endeudamiento. Y no piden regalos: apenas el 7,5% pide que les perdonen las deudas. Lo que reclama la mayoría son reglas razonables para poder pagar. Un pedido sensato que, por ahora, choca contra un Gobierno que prefiere mirar otra película.

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Francisco Sciaky

Periodismo

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