Una semana negra para los mercados argentinos: el riesgo país rozó los mil puntos y los aliados de Milei caen uno tras otro
El indicador alcanzó su nivel más alto en más de un año, los bonos y las acciones se desplomaron y las bolsas del mundo vivieron su peor día desde 2020. Con los mercados cerrados por los feriados de la visita papal, la pregunta es con qué ánimo vuelven a operar.
La primera semana de noviembre dejó a los activos argentinos en su peor momento del año. El riesgo país llegó a los 927 puntos básicos, su nivel más alto en más de doce meses, y cerró la semana en torno a los 925. Las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street llegaron a caer hasta 13%, y los bonos soberanos acumularon fuertes pérdidas. En julio, el mismo indicador había tocado un mínimo de 402 puntos. En cuatro meses, más que se duplicó.
La semana combinó un contexto global hostil con golpes políticos que impactaron de lleno en la estrategia del Gobierno. El viernes, las bolsas asiáticas llegaron a caer hasta 9%, en lo que los analistas describieron como su peor jornada desde 2020, y el desplome se trasladó a los mercados emergentes. Pero para la Argentina, el factor más sensible fue político. El martes, Donald Trump perdió el control de las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos, y los inversores empezaron a temer que el nuevo Congreso demócrata limite el respaldo financiero que Washington le dio a Milei.
No fue el único revés. En apenas diez días, el Presidente vio la reelección de Lula en Brasil, el principal socio comercial del país y con quien mantiene la relación congelada, y la caída de Santiago Peña en Paraguay, uno de sus aliados más cercanos en la región. La estrategia internacional del Gobierno, construida sobre afinidades ideológicas, quedó más expuesta que nunca.
Los problemas, sin embargo, no vienen solo de afuera. Los datos locales de la semana confirmaron una economía que no despega: la producción automotriz cayó 14,4% en octubre y acumula un retroceso del 15,5% en el año, mientras casi un millón de personas perdió su cobertura de salud en doce meses. Los inversores dudan de que el programa económico pueda sostenerse más allá de 2027, y un riesgo país cercano a los mil puntos le cierra a la Argentina, en la práctica, el acceso al financiamiento internacional.
En medio de la tormenta, el dólar fue la excepción. El tipo de cambio oficial cerró estable, en torno a los $1.570 en el Banco Nación. Por ahora, la turbulencia se concentra en los activos financieros y no se trasladó al mercado cambiario.
Los feriados por la visita del papa León XIV le dan al mercado una pausa forzada: los bancos permanecen cerrados hasta el martes. El miércoles, cuando la actividad se normalice, se sabrá si el fin de semana largo sirvió para descomprimir o si la presión sobre los bonos argentinos continúa. Lo que ya quedó claro esta semana es que el Gobierno perdió buena parte de los respaldos externos con los que contaba, y que tendrá que enfrentar sus problemas internos con menos aliados.
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