De 20 ramas de actividad, 14 terminaron con menos empresas
El comercio fue el sector más golpeado por los cierres
Durante 2025, más de 3.100 firmas comerciales dejaron de operar. Incluso actividades que hoy muestran dinamismo, como el agro y las finanzas, también registraron retrocesos en la cantidad de compañías.
La crisis económica y productiva que empezó a sentirse con fuerza en la segunda mitad de 2025 y se profundizó en 2026 dejó un saldo contundente: en lo que va de la gestión de Javier Milei cerraron 22.600 empresas en la Argentina. El rubro más afectado fue el comercio minorista, que encabezó la lista de bajas.
Así lo señala un informe de Audemus, la consultora dirigida por el ex ministro Matías Kulfas, que tomó como base los últimos datos difundidos por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. Según ese relevamiento, solo en 2025 dejaron de existir 10.392 empresas. Desde noviembre de 2023, en tanto, la pérdida acumulada supera las 22.600 firmas.
El reporte también advierte que 14 de los 20 sectores de la economía finalizaron el año pasado con menos empresas registradas que en 2024. El dato refleja que el deterioro no quedó concentrado en unas pocas ramas, sino que atravesó buena parte del entramado productivo.
Cuando se desagrega la información por actividad, el comercio aparece como el más perjudicado: cerraron 3.109 empresas, lo que representa una caída del 2,1 por ciento frente al año anterior. Le siguieron transporte y almacenamiento, con 2.781 firmas menos y una baja del 7,6 por ciento; servicios inmobiliarios, con 1.657 cierres y un retroceso del 5,9 por ciento; e industria manufacturera, con 1.651 empresas menos y una caída del 3,4 por ciento.
De acuerdo con Audemus, esos cuatro sectores explican casi el 90 por ciento de la destrucción neta de empresas registrada durante 2025. No es un dato menor: revela que el impacto más fuerte de la crisis recayó sobre actividades estrechamente ligadas al consumo interno, la logística, la construcción y la producción.
El informe también subraya una paradoja del presente económico. Dos de los sectores que hoy muestran mayor nivel de actividad, el agro y la intermediación financiera, también perdieron empresas. En el primer caso desaparecieron 1.153 firmas y en el segundo 147. Es decir, aun en ramas que exhiben crecimiento, el proceso de concentración económica avanza y deja afuera a actores más pequeños.
El único sector que logró expandirse en cantidad de empresas fue hidrocarburos y minería, con una suba marginal de siete firmas, equivalente a un alza del 0,5 por ciento.
En cuanto a la actividad económica, Audemus señala que 2026 arrancó con cierta mejora en algunos indicadores. En enero, el EMAE mostró un crecimiento del 1,9 por ciento interanual y del 0,4 por ciento respecto de diciembre, impulsado sobre todo por el agro, los hidrocarburos y la intermediación financiera. La industria, por su parte, tuvo una recuperación parcial del 3,2 por ciento frente al último mes del año pasado.
Sin embargo, el panorama no aparece despejado. Los datos preliminares de febrero anticipan una nueva caída industrial. Entre los indicadores que retrocedieron se encuentran la producción automotriz, los despachos de cemento, la elaboración de acero crudo, la actividad metalúrgica y la molienda agroindustrial de cereales y oleaginosas.
Según la consultora, esa tendencia se explica por una combinación que ya empieza a repetirse: mayor apertura importadora, que reemplaza producción nacional, y consumo interno estancado por la pérdida de ingresos. En otras palabras, mientras algunos sectores vinculados a exportaciones o finanzas sostienen niveles de actividad, el núcleo de la economía orientada al mercado interno sigue sin reaccionar.
El cuadro laboral acompaña esa dinámica. Audemus remarca que la crisis del empleo continúa profundizándose. Con datos de la Secretaría de Trabajo, indica que en diciembre el empleo privado registrado cayó por séptimo mes consecutivo y acumuló una destrucción neta de más de 91.900 puestos a lo largo de 2025.
En la industria, el empleo cayó en 21 de los 25 meses transcurridos desde la llegada de Milei a la Presidencia. A eso se suma el ajuste en el Estado nacional, que hasta febrero eliminó más de 66.000 puestos en la Administración Pública. Durante 2025 también aumentó la desocupación y tanto los salarios del sector privado como los del sector público formal comenzaron el año en retroceso.
En el frente externo, febrero también dejó señales de enfriamiento. Bajaron tanto las exportaciones como las importaciones. Las ventas al exterior se redujeron por menores envíos de energía y productos agroindustriales, mientras que las compras externas cayeron en todos los usos económicos. Las bajas más marcadas se dieron en bienes de capital, partes y bienes intermedios, un comportamiento que el informe vincula de manera directa con la crisis productiva que atraviesan la industria y otras actividades.
En síntesis, aunque algunos indicadores muestran rebotes parciales, el mapa empresarial, laboral y productivo sigue ofreciendo una postal dura: menos firmas, menos empleo y una economía cada vez más concentrada.
